• reservar-hotel-balneario-huesca-vilas-del-turbon-04.jpg
  • reservar-hotel-balneario-huesca-vilas-del-turbon-01.jpg
  • reservar-hotel-balneario-huesca-vilas-del-turbon-05.jpg
  • reservar-hotel-balneario-huesca-vilas-del-turbon-02.jpg
  • reservar-hotel-balneario-huesca-vilas-del-turbon-03.jpg

NUESTRA HISTORIA



Las aguas de Las Vilas del Turbón han tenido fama mucho más allá de lo que alcanza la memoria de los vecinos más ancianos de esta pequeña población de la Ribagorza. Antes de que se construyera el Hotel Balneario se tiene constancia de la llegada de agüistas de toda la comarca, a pie o en caballerías, para tomar las aguas en busca de alivio a sus afecciones. El camino más frecuente era a través de la localidad de Campo, a varias horas de camino empinado y con complicaciones orográficas, lo que da muestra de las beneficiosas propiedades de las aguas que manan en este lugar.



Las obras de captado higiénico y embotellado de las aguas comenzaron en 1931 y el Hotel Balneario fue inaugurado en el año 1934. Todo comenzó gracias a la visión y valentía de dos matrimonios emprendedores y aventureros venidos de la localidad leridana de Balaguer, que conocedores de las propiedades curativas de las aguas que manaban en este escondido lugar, decidieron construir un establecimiento que permitiera a los visitantes alojarse en la localidad y disfrutar de los beneficios de sus aguas. El edificio original se construyó en dos años, de 1932 a 1933, lo que supuso un gran esfuerzo en aquella época, ya que el acceso a Las Vilas del Turbón únicamente era posible a pie o mediante caballerías lo que dificultaba tanto la llegada de los materiales como de las personas que hicieron posible que el proyecto saliera adelante.



El edificio original, con forma de H y distribuido en planta baja y planta primera, sigue constituyendo la parte fundamental del complejo y se distingue por su construcción mediante bloques que fueron construidos in situ y por la fuente de agua que se ubicó en el centro de la cafetería, la misma que continúa siendo santo y seña del establecimiento casi un siglo después.



Sin embargo, los inicios no fueron fáciles para sus fundadores, puesto que el establecimiento fue inaugurado durante la II República y en vísperas delmilitarque desembocó en la Guerra Civil española. De esta forma, dos años después de su apertura el Hotel Balneario tuvo que cesar su actividad y sirvió de refugio de niños, mientras que otros fueron ocupados como hospitales de sangre, cuarteles y prisiones. En la posguerra, algunos establecimientos termales desaparecieron, otros se vendieron a órdenes religiosas y el resto se rehabilitaron para proseguir la actividad. En muchos casos se convirtieron en sanatorios para tuberculosos, auténtica epidemia en esos años.



En cambio, la fe de aquellos emprendedores seguía intacta y pese a todas las dificultades el Hotel Balneario reabrió sus puertas en 1942 y en 1950 llegó la ansiada carretera hasta la localidad lo que supuso un espaldarazo definitivo para el establecimiento, de forma que en la década de los 50 y los 60 su público provenía principalmente de las clases más acomodadas que pasaban largas temporadas tomando las aguas, ampliándose a partir de la década de los 70 a todos los estratos sociales.



La actividad del establecimiento tomó de nuevo impulso con la llegada del siglo XXI de la mano de la gestión de la tercera generación de la familia, que realizaron importantes esfuerzos en reformar el edificio y en modernizar la oferta balnearia con la introducción de nuevas técnicas termales.

Esta web utiliza cookies. Al continuar navegando aceptas su uso.